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EL WESTERN O CINE NORTEAMERICANO POR EXCELENCIA
Muchas veces se ha declarado la muerte del western. El propio Clint Eastwood, figura consagrada y consagratoria del género - recuerda con humor que desde que regresó a Estados Unidos en 1965, luego de su exitoso periplo italiano con "Por un puñado de dólares" y otros filmes del spaghetti western, se leían sesudos artículos en la prensa anunciando su defunción. Pero este género gigante, el cine norteamericano por excelencia, según el talentoso crítico y ensayista francés André Bazin (1918-1958), se resiste a abandonar la pantalla.
El western es una manifestación mítica acerca de un territorio y unos hombres - y mujeres - tan enraizado en la cultura de Estados Unidos y, por influencia espectacular y estética, en el resto del mundo, que no se puede aceptar que se le ponga la lápida sin mayores explicaciones. Lo que ocurre es que el western se ha adaptado a cada período y las típicas cabalgatas y balaceras no son torrentes, sino que puro y vivificante manantial que anima al cansado cine a recordar que en muchos de sus momentos gloriosos ha sido una leyenda. Aún más, el western subyace en otros subgéneros, como el abundante y actual road movie, que lo ha reemplazado en los momentos de sus periódicos sueños invernales. El corazón del western sigue latiendo.
En sus comienzos, desde 1895, el cine mundial consistía en escenas que captaban y luego mostraban imágenes dramáticas, históricas,humorísticas o documentales, sin una conciencia creativa que se alejara del simple propósito de mostrar, ignorando que lo importante era la forma en que se mostrara. La primera película norteamericana que se considera un paso muy decisivo en la creación del lenguaje cinematográfico es "Asalto y robo al tren" (1903,de Edwin S.Porter). Con esta obra Porter demuestra que el cine no es un balbuceo infantil sino que un idioma (lenguaje) de imágenes en movimiento con cierto sentido. Y este filme es un western, de manera que podría afirmarse que el concepto de cine como lo conocemos ahora nació de una película del Oeste (curiosamente filmada en un bosque neoyorkino). Y esto no es una casualidad, porque el alma del western se identifica con el alma del cine: movimiento, grandes espacios, acción, emociones y riesgos a través de una narración organizada, situaciones que ocurren en escenarios lugares, hombres, un territorio hostil domado, osados jinetes, pioneros aislados y en dificultades, en suma, la vida recreada en la pantalla.
En su origen cultural, sin embargo, el western proviene también de la propia historia norteamericana del Oeste y de las obras de James Fennimore Cooper y otros cronistas que establecerían las bases de la estructura de la saga del Oeste. A esto hay que agregar a fotógrafos del siglo XIX y pintores de la epopeya de la colonización, preferentemente Frederic Remington, que, de paso, dió las claves para la mirada de los grandes directores de fotografía de los filmes sobre vaqueros. A pesar de ser Porter el que creó el género, quien le dio su nervio y musculatura fue el notable director y productor Thomas H. Ince, a partir de 1911. Fue el iniciador del western como lo han entendido sus más entusiastas apologistas. Cualquier relato ambientado en esas vastas regiones puede corresponder al género, pero se distinguen aventuras que fueron pre-western y otras que se han denominado post-western. Esto, porque la época más significativa de estos viriles relatos legendarios se ubica a partir de la Guerra de Secesión(1861) y finales del siglo XIX cuando ya la "frontera" había sido pacificada, se había construído el ferrocarril y los ganaderos ingresaron a un sistema de economía mundial o "civilizada". Los cowboys, los sheriffs, los pistoleros, las bailarinas del saloon, los jueces venales y ebrios, el terrateniente abusivo, los duelos a balazos, la oportuna caballería norteamericana, los agresivos apaches y muchos más signos de aquella cultura bravía pasaron a sus cuarteles de invierno.
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Otra de las características del género es su clasificación según los temas que trate y su estilo. Incluso este ánimo de distinguir variaciones ha originado polémicas, como la de sostener que los relatos de la Guerra de Secesión no son westerns, sino que filmes históricos o dramas costumbrista-sentimentales, como sería el caso de "Lo que el viento se llevó", que cuenta con múltiples señales western, desde los escenarios hasta las vestimentas, pasando por sus caracteres humanos. Sin que sea una nómina exhaustiva, existen: épico (de combates), superwestern (interesan las motivaciones de las conductas), satírico (crítica sonriente), de cámara (desarrollado preferentemente en interiores),comedia, liberal (político, revisionista y libertario), sociológico (realista), sicológico (más hermético que el superwestern, alegórico), spaghetti o paella western (hechos en Europa a partir de Sergio Leone), prewestern (ubicado en época anterior a la colonización y el ferrocarril), postwestern ( id. en épocas más recientes, como "Los valientes andan solos",1962, en que Kirk Douglas es un vaquero que debe enfrentarse a helicópteros, carreteras pavimentadas y veloces camiones, de la Guerra de Secesión, de los enfrentamientos con los pieles rojas, eastern (ambientados en la costa este de Estados Unidos (como "Coogans Bluff", 1968, con Clint Eastwood, un policía que viene del Oeste y monta en motocicleta para perseguir a delincuentes en la actual Nueva York, samurai western (japonés),western crepuscular (ocaso de los héroes), etc. Además, todos estos temas pueden entrecruzarse en una misma película, que se hace híbrida.
Muchas son las exigencias del western para ser una obra válida, pero entre ellas no hay que olvidar que en un filme del Oeste no pueden faltar un territorio, un vaquero, un revólver y un caballo, ni que se trata de un conflicto entre civilización y barbarie, y aunque a veces haya que recurrir a métodos bárbaros para sobrevivir, el western y su héroe siempre se compromete con la civilización. Con estos antecedentes el western en sus primeras épocas, en el cine mudo (desde comienzos del siglo XX hasta fines de los años veinte) fue una diversión para galerías atraídas por al acción, la violencia y la audacia del testimonio colonizador. Cientos de películas se repartieron por el mundo, consagrando el género como un negocio imbatible, pero pocas fueron obras maestras del cine. Sin embargo, a modo de homenaje, no hay que olvidar "El Nacimiento de una Nación" (1914,de David W.Griffith), que tiene un sello típicamente western y fue la obra que creó el lenguaje cinematográfico, es decir, el cine como arte; "Covered wagon" (1923, de James Cruze),"El caballo de hierro"(1924, de Jonh Ford),sobre la construcción del ferrocarril de costa a costa, "Tumbleweeds"(1925, de King Bagott),protagonizada por William S. Hart, un ícono del western silente. John Ford hizo decenas de mediometrajes western, en los que consolidó las exigencias irrenunciables del género, y posteriormente, en al época sonora, junto a Howard Hawks, estableció las reglas de oro (cánon) del western, consagrándolo como una reflexión ética, histórica, social y costumbrista.
DEL CLASICISMO AL OCASO
El advenimiento del sonido en 1927, trajo problemas al western, dificultades que no permitían suponer el posterior auge del género hacia el clasicismo, al final de la próxima década y en los veinticinco años siguientes. Tal inconveniente era la incomodidad para grabar directamente el sonido en obras que se desarrollaban en espacios abiertos, compitiendo diálogos y otros ruidos con los sonidos de una naturaleza incontrolable. Así se prefirieron los decorados de la cantina, la guarida, la cárcel y los telones que reemplazaban montañas, campiñas y atardeceres. El vital western se transformaba en un género de interiores. La perfección técnica de la grabación posterior en estudios, permitió muy luego superar este contratiempo, y el género recobró toda su fuerza.
En "Billy the Kid" (1930), de King Vidor, con Warner Baxter como protagonista, se vitalizó el paisaje usando película de 70 mm. Y luego hubo logros muy altos en el cine del Oeste, incluyendo su vulgarización con las "seriales", y donde se lucieron. entre otros, Buck Jones, Tom Mix, Gene Autry y Roy Rogers, originando para ellos y otros héroes el festivo y popular apelativo de "jovencitos". A pesar de que los ' 30 se hicieron gloriosos con varios clásicos. Como "Cimarrón" (1931, Wesley Ruggles), "El Llanero" (1936), "Union Pacific (1939), ambas de Cecil B.de Mille, y "Dodge City" (1939, Michael Curtiz), aparece "La diligencia" (1939, John Ford), que no sólo crea a John Wayne como ícono mitológico del género, sino que permite dividir la historia del western, en antes y después de "La diligencia". De pasada, fue el primer western sonoro que el director filmó en la "tierra de Ford", el Monument Valley, que jamás habría existido como territorio mítico si no fuera por sus películas.
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Desde comienzos de los ' 40, el western siguió consolidándose, especialmente con el hecho de que las grandes estrellas masculinas (no hay que olvidar que el género es machista), consideraban fracasadas sus carreras si no figuraban en un filme del Oeste, dada la acogida popular de este género bravío. Así Errol Flynn, James Cavgney, Tyrone Power, Henry Fonda, Glenn Ford, William Holden, Gary Cooper, Clark Gable, Alan Ladd, Joel McCrea, y posteriormente Burt Lancaster, Kirk Douglas y muchos más, disfrutaban participando en estos relatos épicas y llenas de energía.
Como "Murieron con las botas puestas" (Raoul Walsh,1941) y sagas sobre la fundación de los nuevos estados en la conquista del Oeste, "Arizona", "Virginia City", "Wyoming", "Texas", "En el viejo Oklahoma", "Dakota, "California". Así, las imágenes viajaban también por el cine histórico. Todo un cantar de gesta de los pioneros. Tal concepto se fortalece en la segunda parte de la década, en que aparecen las obras maestras que André Bazin llamó "superwesterns".
Poco antes, en 1943 surgió el primero de esta categoría "Conciencias muertas"(William Wellman, 1943), en que la discusión sobre un ajusticiamiento injusto supera a la acción, y luego se crea el que se considera primer western sicológico, "Su única salida" (1947), allí Raoul Walsh dirige a un jovencísimo y torturado Robert Mitchum.
Estas características y visiones se desarrollan en los westerns posteriores, entre los que hay que destacar a aquéllos que establecieron las directivas más definitivas del género (cánon). Son los filmes de John Ford y de Howard Hawks, resumidos en el costumbrismo épico y romántico en Ford y en las caminatas morales de la camaradería en Hawks. Del primero pueden citarse, junto a la precursora "La diligencia" (1939), "Pasión de los fuertes" (1946), sobre el duelo de pistoleros en el legendario OK Corral, - que en 1957 tuvo la notable remake, "Duelo de titanes", dirigida por John Sturges y protagonizada por Burt Lancaster y Kirk Douglas - la trilogía de la caballería ("Fuerte Apache, "La legión invencible" y "Río Grande", de 1948, 1949 y 1950,respectivamente ), "Más corazón que odio" (1956)."El hombre que mató a Liberty Valance" (1962) y "El ocaso de llos cheyennes" (1964). Y de Howard Hawks, "Río Rojo" (1948), Río Bravo" (1962), y "El Dorado" (1966).
Al citar la película de -Ford sobre los cheyennes, es oportuno recordar que esta película tiene sus antecedentes, porque muchos antes, el género había ampliando su mirada hacia las revindicaciones de los más afectados por el avance de autoridades y colonos al Oeste, víctimas de un exterminio que lesionó su libertad costumbres y creencias: los primitivos dueños de aquellas vastas y hermosas planicies, bosques y montañas, los que genéricamente se denominaron piel rojas. A la cabeza de esta observación ética y revisionista que clamaba por igualdad y justicia hay filmes como "La flecha rota" (Delmer Daves, 1950) y "Apache" (Robert Aldrich,1954),paralelas a los cambios sociales respecto de las minorías, acaecidos en la época de la presidencia de Eisenhower, y múltiples películas que la siguieron, culminando, a modo de ejemplo, con "Pequeño Gran Hombre" (Arthur Penn,1970) y la oscarizada "Danza con lobos" (Kevin Costner,1990).
En este recorrido por el western han quedado muchas grandes películas en el camino. Como "Shane" (George Stevens,1953), relato bíblico protagonizado por Alan Ladd; "A la hora señalada", (Fred Zinneman,1952) - que se consideró "revolucionaria", (el orden social estaba mal) porque el sheriff (Gary Cooper) pedía ayuda, a lo que contestó Hawks con la "reaccionaria" (el orden social estaba bien) "Río Bravo", en que el sheriff se las arreglaba solo (western Kennedy vs. Western Goldwater); "El tesoro de Sierra Madre (John Huston,1948) y "Veracruz (Robert Aldrich,1954), ambas ambientadas en México; y "Winchester 73" (Anthony Mann, 1950), protagonizada por un rifle y James Stewart. No es posible olvidar mucha cintas sobre los bandoleros como Billly the Kid y Jesse James, y las de la serie B, especialmente las que Budd Boetticher realizó con Randolph Scott como protagonista en los ' 50 ("Pistoleros del atardecer" y otros). A los que hay que agregar los filmes del ocaso, cuyo modelo es "La pandilla salvaje" (Sam Pekinpah,1968), o la mítica y traviesa "Butch Cassidy y Sundance Kid (George Roy Hill, 1969). Todos y muchos más muestran la calidad y fortaleza del género, probando que se trata de una creación mítica, con su Olimpo, sus dioses y sus héroes.
La última gran película, modelo antológico y compendio del espíritu y las características del género, referida al de los cansados héroes del ocaso, es de una época reciente, "Los imperdonables (1992), premiada con cuatro "Oscar", dirigido por quien es un especialista en sus reglas, Clint Eastwood, quien antes creó otros modelos sobresalientes en la materia, "El fugitivo Josey Wales" (1976) y "Jinete pálido" (1985). Pero el western no ha muerto, sólo está descansando, - disimulado en otros géneros - de tanta calle polvorienta, cabalgata y balacera.