Temas educacionales omitidos:

La autocensura, principalmente, ha impedido escribir sobre algunos temas relacionados con el profesorado nacional, regional y local.
Pero este mes de octubre, en que se celebra el Día del Profesor y hay elecciones municipales, uno de cuyos temas es la educación, nos impele, por primera vez, a referirnos a la represión y persecución política que sufrimos algunos profesores básicos, medios y universitarios durante el llamado Régimen Militar.
   Gracias al libro “Historia y crisis de la educación chilena” (1997) del profesor, investigador y escritor Luis Emilio Rojas, tenemos dramáticas cifras sobre los maestros asesinados entre el 11 de septiembre de 1973 y el 8 de septiembre de 1986.
Ciento tres (103) fueron los colegas ejecutados y detenidos desaparecidos. Casi la cuarta parte eran militantes socialistas y dos de ellos vivían en nuestra Región de Valparaíso: Oscar Armando Farías Urzúa, de Limache, y Luis Enrique Sanguinetti Fuenzalida, de Valparaíso.
En otro capítulo de su obra en que aborda la municipalización de la educación, el profesor Rojas constata que “…a poco andar hubo despidos masivos en Iquique (1982), en muchas comunas del Gran Santiago y todo el país, fundamentalmente los años 1984, 1985 y 1986, en un número superior a los 10.000 (diez mil) maestros. Fue el climax, el momento culminante del drama”
En nuestra comuna de Quillota, en el año 1987, cuando el entonces alcalde designado era un ex concejal y actual rotario y candidato a concejal de un partido de la derecha política y la encargada de la educación municipalizada, una profesora de Historia y Geografía; varios profesores básicos y medios y sus familias, padecimos la exoneración por motivos políticos, con sus duras consecuencias morales, económicas y profesionales.
Los afectados apelamos a una Comisión Regional de Apelaciones, creada el 28 de Enero de 1987, presidida por Guillermo Toledo Leal, jefe de gabinete del intendente. Esta comisión fue obviamente una manifestación de sadismo, ya que no había intención de reconsideración.
¿Quién o quienes elaboraron en  Quillota la nómina de exonerados? ¿Serán capaces de asumir su responsabilidad públicamente?
Tema de otra nota es lo sucedido desde 1973 en la Dirección Departamental de Educación y, posteriormente, en la Dirección Provincial de Educación, con cuoteos políticos, persecuciones, amiguismos y nepotismo que, por supuesto, dañaron también la calidad de la educación de las comunas bajo sus respectivas juridicciones.

Profesor Augusto Poblete Solar
(Octubre del 2008)